La búsqueda de un cambio de imagen que no sacrifique la comodidad es una constante en el mundo de la belleza, y este año las directrices parecen claras. Tanto las pasarelas como el estilo urbano han dictado sentencia a favor de dos vertientes muy concretas que, curiosamente, comparten una filosofía común: la versatilidad y el bajo mantenimiento. Hablamos del regreso triunfal del curtain fringe o flequillo cortina y la consolidación del largo por los hombros como la medida infalible. Celebridades de la talla de Sara Carbonero, Kendall Jenner o Hailey Bieber ya han confirmado que la naturalidad estudiada es la clave del éxito estético actual.
El regreso del flequillo más favorecedor
No es casualidad que rostros tan dispares como el de Kaia Gerber o Ana de Armas hayan coincidido en su elección. El flequillo cortina se ha posicionado como el favorito indiscutible, desplazando a las opciones más rígidas y geométricas. Según explica Josep Pons, reconocido peluquero galardonado con los Gaudí Beauty Awards, la magia de este corte reside en su arquitectura: no se trata de una línea recta, sino de un desfilado estratégico. Es un flequillo largo, generalmente más corto en el centro y con una caída lateral que se funde con el resto de la melena de manera orgánica.
Esta estructura permite suavizar las facciones y, en palabras del propio Pons, “endulzar y estilizar el rostro” aportando un toque de glamur inmediato. A diferencia de los flequillos rectos o muy cortos, que exigen visitas constantes al salón para mantener la línea sobre las cejas, el estilo cortina es mucho más agradecido. Su crecimiento es natural y se integra en el peinado sin obligar a retoques cada pocas semanas. Además, ofrece un abanico de posibilidades a la hora de peinarlo; ya sea con un acabado liso o con volumen circular trabajado con plancha, es una opción que se adapta tanto a quienes dominan el secador como a las que prefieren herramientas térmicas más sencillas.
La media melena como el equilibrio perfecto
Si el flequillo se encarga de enmarcar la mirada, el largo del cabello define la silueta, y aquí es donde entra en juego la media melena. En un panorama donde a veces predominan los extremos, como los cortes jellyfish o los flequillos baby bangs, el corte a la altura de los hombros surge como una apuesta segura que funciona independientemente de la edad, la textura o la densidad capilar. Devin Graciano, estilista profesional y consejera delegada de Goldie Locks, define esta longitud como el “punto dulce” definitivo.
La gran ventaja de este corte radica en que conserva la versatilidad propia del pelo largo —permitiendo recogerlo en coletas, moños o trabajarlo con ondas— pero elimina el peso excesivo y el mantenimiento tedioso de las melenas XL. Desde la perspectiva de los estilistas, es la longitud más adaptable: aporta estructura instantánea al óvalo facial y crea una sensación visual de mayor salud capilar, ya que las puntas suelen verse más densas y saneadas.
Fusión de estilos y mantenimiento
La convergencia de estas dos tendencias ofrece una solución ideal para quienes buscan renovar su imagen sin radicalismos. Mientras que figuras como la actriz Emilia Jones o la influencer francesa Jeanne Damas demuestran cómo el flequillo cortina puede transformar un look sin cortar el largo, otras como Sandra Oh o Leighton Meester prueban que la media melena —ya sea en versión lob a capas o un shag romántico— es increíblemente indulgente durante el proceso de crecimiento.
Mantener estos estilos en casa resulta sorprendentemente sencillo si el corte base está bien ejecutado. Para el flequillo, basta con productos que aporten hidratación y movimiento para evitar el encrespamiento, mientras que la media melena apenas requiere esfuerzo para lucir pulida. En definitiva, estamos ante una corriente estética que prioriza la salud del cabello y la funcionalidad, permitiendo transitar desde un estilo completamente liso a uno ondulado con total libertad, demostrando que la comodidad no está reñida con la sofisticación.