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EDITORIAL: Multitudes para decir “basta”

El 25 de noviembre no es un día festivo, es un día de reivindicación contra todas las formas de violencia hacia la mujer, y así lo han hecho saber multitudes en todas las ciudades del país, para decir basta ya al terrorismo de género que ha dejado 972 víctimas mortales por Violencia de Género desde el 1 de enero de 2003 hasta el día de hoy y 35 menores huérfanos en lo que va de año, y que desafortunadamente supera con creces el millar si tenemos en cuenta los datos no oficiales.

Un año marcado por el luto en el que otra mujer era asesinada el mismo 25 de noviembre mientras avalanchas llenaban las calles haciendo visible el rechazo social y la toma de conciencia de las ‘nuevas violencias’, visibles este año gracias a la incansable e intensa labor de los colectivos feministas y a las miles de personas que, una manifestación tras otra, continúan echándose a las calles.

Una cuarta ola feminista que ha demostrado la capacidad del movimiento con un calado transversal en todos los estratos de la sociedad y que ha reunido con sus reivindicaciones a personas de todas las edades y géneros en los casos más llamativos del año, generando un debate social necesario y que ha copado desde las redes sociales a las agendas institucionales.

‘La manada’, el caso de Juana Rivas, la iniciativa #Metoo, o ‘Yo soy putero’ como puntas del iceberg en un caldo de cultivo social en el que más de 23.000 mujeres han sido atendidas por violencia de género en España en lo que va de año, tal y como demuestran las cifras que facilitó la Cruz Roja esta misma semana.

Clamor en las calles que lejos de desalentar, brinda esperanza en esta lucha común que nos atañe a todos y que ha dejado de ser un problema de las mujeres, para desplazar el foco hacia quienes ejercen la violencia, quienes matan, violan, prostituyen o maltratan y que muestra la inconmensurable fuerza de una sociedad que está harta y ya no está dispuesta a tolerar la violencia machista alzando pancartas en las que se ha podido leer “no más muertes por ser mujeres”, “por ti y por todas: no toleres el maltrato”, “la violencia en el hogar se propaga más allá”, “mi vientre no se alquila” o “vivas nos queremos”.

Cerca de un centenar de convocatorias con un alto seguimiento han recorrido las calles de nuestro país para visibilizar la violencia hacia mujeres y niñas, en las que se han leído los nombres de todas las mujeres asesinadas, y que ponen el foco sobre el Pacto de Estado contra la Violencia de Género exigiendo la implantación del 80 por ciento de medidas que siguen paralizadas a 14 meses de su aprobación y la asignación urgente de los recursos económicos para hacer efectivas las medidas.

El 25 de noviembre es el altavoz del grito de las mujeres del mundo en una lucha que dura los 365 días del año, el apoyo a todas las mujeres que son en este momento o han sido víctimas de la violencia de género, y también un abrazo común que dé fuerzas y comprensión social para salir adelante.

Alzamos la voz en un grito con miles de voces que promete no apagarse, por las que ya no tienen voz y para que ninguna más la pierda.

1 Comment

  1. Se usan eslóganes “violencia machista” “justicia patriarcal” “las mujeres” (en lugar de las feministas), como arietes emocionales para subvertir y deformar la realidad. A las feministas de género les pasa casi lo mismo que a Juana Rivas. Esa delincuente convicta y condenada a la que, por fin, una perito imparcial le diagnosticó que tiene una personalidad manipuladora y que confunde la realidad.
    Con lo de “Todas somos Juana” se explica muy bien esa identificación, porque sí, es verdad que muchas de las que corearon esos eslógamos tienen el mismo problema que Juana. Pero lo peor no es el daño que hacen a hombres, a mujeres, a niños que manipulan. Eso es la punta del iceberg apenas. Lo peor es que hay gente, de buena fe, que se cree su discurso de “igualdad” de “violencia contra las mujeres” etc., cuando lo que defienden en realidad son SUS privilegios por razón de sexo a través de cambios legales discriminatorios y sexistas.

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