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Ser y Parecer / El caramelo o su envoltorio

Ser y Parecer / El caramelo o su envoltorio
Actualidad Sur

Cuando tratamos de cuestiones de imagen, siempre surge esta dicotomía y si nos encontramos ante la imagen de un político, esta dicotomía suele derivar en controversia.

¿Es realmente como parece ser?

¿Qué es más importante la imagen o el mensaje?

¿Se puede construir una imagen al margen de las cualidades personales intrínsecas del político?

¿La imagen es fruto de un estilo personal?

Todas estas preguntas y algunas más, planean sobre los políticos y sus asesores principalmente a la hora de realizar una campaña electoral; aunque también debería ser una cuestión capital, como diría Mariano Rajoy, cuando estos políticos representan o ejercen sus funciones en las instituciones; puesto que la imagen del mismo condiciona en mucho la imagen de la institución.

Lo ideal, en cuanto a construcción de imagen, sería que las cualidades personales, la imagen y el mensaje, estuvieran en perfecta conjunción.

Este triángulo, generaría, lo más importante en un político, “confianza”.

Aparentar nunca es bueno a largo plazo.

El marketing, la comunicación, son herramientas muy eficaces a la hora de construir una imagen, pero esta, debe tener un fondo que  de crédito a esa imagen. Este fondo debe ser real, nunca parecer ser.

También debemos señalar, que hay algunos aspectos innatos que no dependen del político y que el marketing y la comunicación no pueden variar, uno de ellos su físico.

Que no dependan de él, no significa que no sean importantes o que no influyan en la percepción de los ciudadanos.

Oscar Wilde: “sólo los imbéciles no juzgan por las apariencias”.

Esta reflexión es claramente visible a la hora de escoger un caramelo en un bote repleto de caramelos similares, se toma la decisión por la atracción que sentimos hacia el envoltorio, no por el sabor del caramelo.

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Un político puede tener la mente más brillante del planeta, pero si ésta, no va acompañada de una imagen apropiada, perderá toda su ventaja competitiva frente a otro cuya imagen genere más atracción a los ciudadanos.

La presencia física, una adecuada imagen y el atractivo personal contribuirán decisivamente a una valoración positiva del político.

Esta valoración se fija con la primera impresión que se tiene del político y es muy difícil que cambie posteriormente.

“Nunca se tiene una segunda oportunidad para causar una primera impresión favorable”, Oscar Wilde.

Terminar señalando que la construcción de la imagen, siempre tiene que respetar las cualidades innatas del político, la transmisión del mensaje debe estar adecuada a esa imagen y esas cualidades (no el mensaje, el mensaje debe estar basado en lo racional, debe ser el soporte que de crédito) y además hay que tener en cuenta el contexto, estamos en pleno siglo XXI y por lo tanto, es necesario construir imágenes reconocibles en este siglo, no imágenes casposas y decimonónicas impropias de una sociedad que basa toda la comunicación, en la simplificación, las redes sociales, internet, los programas de infoentrenimiento, las portadas de los periódicos o en las aperturas de los telediarios.

Nos conocerán por como nos vean no por como somos.

José Luis Vicente Palencia / POLÍTICA EMOCIONAL 

 

 

 

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