Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Desplácese hacia arriba

Arriba

Sin comentarios

Santiago Fernández, portavoz de Ganemos Ahora Valdemoro: “Entre un presente difícil y un futuro mejor”

Santiago Fernández, portavoz de Ganemos Ahora Valdemoro: “Entre un presente difícil y un futuro mejor”
Actualidad Sur

El 27 de octubre de 2014 es una fecha grabada en las páginas de nuestra lamentable historia reciente. Ese día hizo presencia en el Ayuntamiento la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, dando públicamente comienzo a la Operación Púnica. A partir de ese día, la imagen de Valdemoro comenzó a sustituir a la de Marbella como icono nacional de la corrupción política municipal.

Con semejante estigma de la vergüenza política, comenzamos una nueva legislatura donde sabíamos que era prioritario un cambio radical que combatiese lo existente, y que en esa huida de Nueva Marbella tendríamos muchos obstáculos presentes. En primer lugar, nuestra deuda pública es prácticamente insostenible: 150 millones de euros, lo que representa un 150% de nuestros ingresos y supone estar a las puertas de ser intervenidos por el Ministerio de Hacienda (mucho tienen que ver aquí las externalizaciones en forma de contratos leoninos, cuya contrapartida negativa va más allá de la deuda: falta de limpieza en las calles, hostigamiento de trabajadores subrogados, iluminación viaria insuficiente, zonificaciones abusivas de aparcamiento de pago…). En segundo lugar, tenemos las consecuencias del modelo de localidad residencial desarrollado durante los últimos veinte años: insuficiente asociacionismo vecinal, baja participación ciudadana, escaso interés por los asuntos públicos, tejido social con poca actividad reivindicativa… Además, a la enorme deuda acumulada y la falta de empoderamiento vecinal se suman las amenazas medioambientales, como prueban los vertidos ilegales, los excesos de emisión de gases contaminantes o el incendio de neumáticos que hemos sufrido el año pasado. Estos son obstáculos de obligada superación para afrontar lo absolutamente necesario y primordial: la creciente emergencia social de muchos vecinos/as (en un contexto de deterioro del Estado social) y la construcción de una democracia local lo más participativa y solidaria posible (antídoto irremplazable para evitar caer en muchos errores del pasado).

Sin embargo, también contamos con elementos que nos hacen confiar en las posibilidades de que Valdemoro cuente con un futuro mejor. Por un lado, están esos vecinos/as imprescindibles que, a través del asociacionismo y la acción directa, protagonizan el activismo de nuestro tejido social (cubriendo en muchos aspectos las insuficiencias de esa interminable red de casuísticas burocráticas que son las instituciones); el ejercicio de este músculo social será cada vez más necesario para conseguir una democracia local participativa y solidaria. Por otra parte, nuestra población joven es superior a la media, lo que nos hace confiar todavía más en que las próximas generaciones cuenten con una cultura política más democrática y esté, por tanto, más empoderada de lo que lo habrán estado las anteriores. En tercer lugar, el fracaso del modelo de especulación inmobiliaria abre más las puertas al debate sobre modelos alternativos que reactiven la economía y el trabajo locales, donde será esencial defender enérgicamente proyectos de economía social y del bien común donde de promuevan regímenes de vida y trabajo dignos. Además contamos con espacios naturales de gran valor medioambiental, como prueba el Parque “Bolitas del Airón” o el Arroyo de la Cañada; protegerlos debe ser ya un compromiso prioritario a día de hoy.

Estas son algunas de las muchas razones que tenemos para creer que nuestra lucha se está dando en un presente peor que el futuro. Pero la solución a esta situación no va a venir de arriba abajo, en forma de prerrogativa institucional de buena fe. De suceder eso, apenas sería un paso de lo que los antiguos griegos llamaron methodos (camino). Un camino/método que, en nuestro caso, comienza en el mismo lugar y de la misma forma que se han conseguido obtener (y mantener) todos los derechos: en la calle, porque cabemos todas, y a través de la palabra, para que quepamos todas.

Dejar un comentario