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Resiliencia: la habilidad de resistir

Resiliencia: la habilidad de resistir
Actualidad Sur

¿Apuros económicos, problemas familiares, de salud, rupturas, conflictos en el trabajo… Cosas comunes igual que la alegría, el amor, la pasión, sentirse realizado, hacer el viaje de nuestros sueños… Altos y bajos de nuestro relieve vital. En los buenos momentos nos emocionaremos y trataremos de disfrutar al máximo, pero ¿qué hacemos cuando atravesamos un mal momento?.
La vida, qué duda cabe, tiene instantes maravillosos pero también etapas de sufrimiento, desmotivación, situaciones difíciles en las que es fácil olvidar qué nos hace levantarnos cada mañana, y el desanimo, el desisterés y la apatía se apoderan de nosotros.

La resiliencia, es una capacidad ordinaria, no extraordinaria, que todos tenemos

Aspiramos a estar en calma, conservar la tranquilidad y lograr nuestros objetivos en una sociedad que nos muestra un ideal de felicidad dificilmente alcanzable y con toda nuestra humanidad, caemos, lloramos, tenemos miedo, nos llenamos de ira, desconcierto, rabia…
A veces nos decimos que no podemos más, sin embargo seguimos adelante inexorablemente. De las caídas nos levantamos, continuamos luchando, caminando, en definitiva, viviendo.
Puede que sea esta la esencia misma de la humanidad,.No hace falta recurrir a grandes pensadores o filósofos, todos lo sabemos. Resistimos y en nuestra mochila vital aquellos sinsabores que han ido formando parte de nuestro camino conviven con los grandes momentos son muestra ya de nuestra experiencia.
La habilidad de resistir ante la adversidad, de superar los problemas, pese a lo que podamos pensar a priori es una capacidad ordinaria, no extraordinaria, que todos tenemos. Ser conscientes de ello, ponerla en práctica y desarrollarla en mayor medida será lo que haga la diferencia a la hora de hacer frente al sufrimiento.
Ser resiliente no nos evita sentir dolor emocional ni nos salvará de las dificultades, sino que nos capacita para hacer frente a los momentos de crisis.

Afrontar la adversidad, superarla y salir fortalecido se puede aprender desde pequeños y debería de ser algo importante para todos nosotros.

Desarrollar nuestra resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas más resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.
Según datos del Instituto Español de la Resiliencia (IER), cada persona sufrirá una media de dos o tres desgracias en su vida y ante las que se puede sucumbir o salir fortalecido.
Desde luego, no podemos evitar los obstaculos que indudablemente forman parte del proceso de la vida, pero ¿cómo podemos ser más resilientes?
Autoconfianza, flexibilidad, orientación al logro y perseverancia, constituyen tres aspectos indispensables para afrontar los momentos más dificiles. La resiliencia se compone de múltiples aspectos que podemos desarrollar. Afrontar la adversidad y salir fortalecido se puede aprender dese pequeños y debería ser algo importante para todos nosotros.

Bases de la resiliencia
Autoconocimiento, conocer nuestras fortalezas y también nuestras limitaciones, nos permitirá trazar metas más objetivas, que tengan en cuenta nuestros sueños y aspiraciones pero también los recursos de que disponemos para conseguirlas.
Confiar en nuestras capacidades nos dará la seguridad necesaria para no abandonar nuestros objetivos, reconocer la importancia de pedir ayuda cuando se necesita y no encerrarnos en nosotros mismos, no solo nos permitirá sentirnos apoyados, también hará el camino mucho más llevadero.
Ver las dificultades como una oportunidad para aprender y crecer, siendo conscientes de que los momentos malos, al igual que los buenos, no duran para siempre, y que aquello que aprendemos nos acompañará en un futuro al que podemos llegar fortalecidos.
Mantenernos flexibles teniendo en cuenta que la vida es un proceso de cambio constante, adaptando nuestros planes y teniendo en cuenta las diferentes alternativas, facilitará la consecución de nuestros objetivos, que muchas veces se ven lastrados por la idea de una solucion única o de unos planes iniciales demasiado rígidos.
Conservar el sentido del humor, ser capaces de reirnos incluso de nuestras desdichas, bromear, será uno de nuestros mejores aliados a la hora de enfocarnos en los aspectos positivos de cada situación, dejándonos ver que por muy negro que pinte el futuro, siempre podemos rescatar algo bueno de cada día.
Ser objetivos, sí, pero también conscientes de que nada es completamente positivo o negativo y centrarnos en los aspectos positivos que escasean en las etapas de sufrimiento, nos ayudará a superarlas, aceptando las experiencias tal y como se presentan, disfrutando de los pequeños detalles y conservando la capacidad de asombrarnos ante la vida.

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