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Más inteligencia emocional, menos estrés

Más inteligencia emocional, menos estrés
Actualidad Sur

Llegado el otoño y una vez superada la “vuelta al cole” y el temido “síndrome post-vacacional”, nos encontramos con una multitud de trabajadores que manifiestan un alto grado de estrés.

Comenzar una nueva temporada implica dejar atrás los días de descanso y sumergirse de nuevo en la rutina, todas aquellas tareas pendientes que postergamos durante el descanso estival  y elevar el ritmo de trabajo en busca de cumplir con los objetivos que queremos alcanzar en el último trimestre del año.

Son numerosos los artículos y estudios que se dedican a este tema que, en mayor o menor grado, a todos nos alcanza.

“El estrés es un proceso de alerta física y mental, una respuesta fisiológica y psicológica ante situaciones adversas, que sentimos que nos desbordan por creer que no tenemos tiempo o capacidad para resolverlas. Dependiendo del ámbito en el que nos tenga más incidencia y con el que esté más relacionado su origen, recibe distintas denominaciones Estrés Laboral, Estrés Familiar, Estrés Emocional, etc, aunque no haya en la sintomatología claras diferencias. Otras clasificaciones lo organizan según su intensidad y frecuencia: Estrés agudo, Estrés agudo episódico o Estrés Crónico.”

En cualquier caso el estrés es una reacción natural, que prepara al cuerpo para ponerse en acción, un principio adaptativo y necesario.

“El entorno está en constante transformación, y una adecuada cantidad de estrés es necesaria para que el organismo responda a esos cambios y ante los retos de la vida diaria. El estrés pasa de ser adaptativo a perjudicial si se mantiene el nivel de alerta con cierta intensidad y durante tiempo, en ese caso podría afectar a nuestra salud, a nuestras emociones (Estrés emocional), a nuestro desempeño académico o profesional (Estrés laboral) e incluso a nuestras relaciones personales, familiares o sociales.”

Entre las principales señales que nos lanza nuestro cuerpo se encuentran: apatía, estados de ansiedad, irritabilidad, dificultad para concentrarse, preocupación excesiva, tensión muscular, problemas de espalda o de cuello, fatiga, palpitaciones, sensación de bloqueo o parálisis, olvidos, problemas digestivos, dolores de cabeza… un conjunto de reacciones que manifestamos ante ciertos aspectos adversos, y muy a menudo en el entorno laboral, que nos dificultan nuestro paso por los días.

Estudios recientes afirman que las personas con mayor inteligencia emocional afrontan mejor el estrés, ya que proporciona una ventaja adaptativa para regular nuestras emociones, permitiéndonos hacer frente de forma saludable a las dificultades que nos plantea la vida diaria.

Hemos recopilado una serie de consejos que nos permitan gestionar el estrés y disfrutar de nuestro día a día de forma plena:

1/ Comunícate: Si te sientes poco apoyado por parte de tus superiores o sientes un entorno laboral hostil, una de las mejores soluciones posibles es la comunicación; se amable, comenta la situación, y procura no enfadarte. Al comunicar de forma asertiva tus necesidades retomas el control y permites enfocarte en la búsqueda positiva de soluciones. Esto, sin duda, puede ser de gran ayuda a la hora de evitar el “pensamiento rumiante” liberándonos para centrarnos en la acción.

2/ Aprende a relajarte: Para el manejo del estrés una de las mejores estrategias es entrenar tu mente. Las técnicas de relajación pueden ayudar a tu cuerpo a relajarse y disminuir su presión arterial y su frecuencia cardíaca. Esto se denomina respuesta de relajación. Existen muchos ejercicios sencillos que puedes probar e incorporar a tu rutina diaria. Practicar respiraciones profundas, meditar unos minutos o  hacer yoga, son algunas de las técnicas que nos permitirán mejorar nuestra atención y relajar nuestro cuerpo, y que han demostrado tener un impacto positivo en la calidad de vida y la mejora de nuestro rendimiento laboral.

3/ Tómate un descanso: El cerebro trabaja mejor si le damos un descanso, aunque sea tan solo de unos minutos, desconectar, estirar las piernas o reservar una pequeña pausa para el café, repercutirá muy positivamente despejándo tu mente del estrés.

4/ Planifica tu jornada: Con una jornada bien planificada podrás aprovechar tu capacidad productiva y te desenvolverás más fácilmente, evitando así la sensación de bloqueo o desbordamiento. Encuentra un equilibro; no por hacer más se es más productivo. Centrate en tus capacidades y será más fácil hacer frente a los imprevistos.

5/ Desconecta: Si solo piensas en trabajo, y no te permites prestar atención al resto de aspectos de tu vida diaria, manifestarás también un alto grado de frustración. Una buena forma de desconectar es practicando algún tipo de ejercicio físico o reservando un tiempo para centrarte en aquello que más te guste.

6/ Cuida tus horas de sueño:  Dormir las horas suficientes aumenta nuestros niveles de energía y provoca una mejora general de nuestra salud. El sueño es una actividad reparadora fundamental para que nuestra psique comience bien el día.

Desarrollar una rutina horaria para ir a dormir, evitar situaciones que te alteren antes de ir a la cama, procurarte un espacio relajante para dormir, y evitar mirar la televisión, la Tablet o el móvil hasta caer dormidos, mejorarán nuestra relajación y facilitarán que conciliemos el sueño.

 

 

 

 

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